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Matthew Torigian, Presidente de la Asociación de Jefes de Policía de Ontario, Canadá

Matthew Torigian

“Reducimos los homicidios domésticos un 66% en los últimos cinco años”
Matthew Torigian comenzó su carrera de policía con Waterloo el Servicio Regional de Policía en 1985.  Trabajó en investigaciones criminales incluyendo a detectives.  Sirvió también como miembro de la Unidad de Respuesta de Emergencia, especializándose como un francotirador de policía.

A partir del 28 de junio de 2011, el Jefe Torigian fue juramentado como el Presidente de la Asociación de Jefes de Policía de Ontario, Canadá (OACP).  Su mandato propuesto reforzó relaciones de gobierno, se logró una revisión de medidas de responsabilidad y aumentó la comunicación entre líderes de policía.

Esta Asociación, es la voz líder de la Policía de Ontario, Canadá.  Waterloo Servicio Regional de Policía, es el séptimo servicio más grande en esa provincia, sirven a más de 520 mil ciudadanos de la Región de Waterloo.

Conversamos con el Jefe Policial durante un Taller de intercambio de experiencias y de fortalecimiento de capacidades para la prevención y atención de la violencia contra la mujer, Canadá- El Salvador, impartido el 11 de julio de 2011 y facilitado por GIZ, ISDEMU, PNC y UNFPA.

¿Cuál es la cifra de homicidios de mujeres en Ontario, Canadá?
Antes del 2006, el 60-80% de los homicidios nacionales fueron por violencia doméstica, ustedes se refieren a estos como Femicidios. En los últimos cinco años, los hemos reducido a un 20-30%.
Después de un homicidio, el forense junta toda la información que ha recabado, para hacer recomendaciones y prevenir que esto no vuelva a ocurrir.

¿Qué tipo de estrategia implementaron para lograr esta reducción de homicidios?
Nosotros teníamos un número de homicidios domésticos y el gobierno quería encontrar una solución, así que obtuvimos unas 300 recomendaciones de parte de la población y se concluyeron cosas importantes: coordinar toda la situación, intercambiar esa información, asesorar los riesgos con las mujeres o las víctimas y de esa forma administrar a los ofensores en: educación y concientización.



Lo que hicimos en Waterloo fue acercar 13 comunidades para que trabajasen juntas en un solo edificio. Con esa concienciación educativa nosotros invitamos a las mujeres que habían sido víctimas de algún abuso, para motivarlas y que buscaran consejería. Muchas de estas víctimas acudieron a un lugar para que se les diera abrigo, cuidado, protección, entre otros, pero no llamaron a la policía. Ahora, sucede lo contrario cuando esta mujer víctima de violencia va a la agencia de consejería, el entrevistador le dice que le presentará un policía para que confíe en él. Nos aseguramos que cada oficial esté especializado y capacitado en cuestiones domésticas, nuestros investigadores tienen que tener buena relación con las víctimas.
Nuestra filosofía es llamada, el empapamiento, porque hacemos todo lo que está a nuestro alrededor proteger a la víctima, le generamos seguridad y confianza.

Usted se reunió con el Director de la PNC de El Salvador ¿cuál es su percepción con respecto a las políticas de seguridad en el país?
Después de reunirnos con el Director, vemos que están enfocados en reducir la violencia doméstica, los esfuerzos son similares a los que nosotros implementamos, tienen las formas y metas correctas, las estrategias, los planes, es importante que los lleven a la práctica.

¿Cuál es el castigo para los agresores en Ontario, Canadá?
Los castigos van desde restricciones de no acercamiento a la víctima, la cárcel y algunas veces consejería con psicólogos. Siempre se realizan acciones administrativas que permitan a la víctima estar segura del agresor.

¿Quién pone las medidas de protección en Canadá, ustedes como policía o alguna otra institución?
Como policía después de hablar con la víctima, se hace la investigación y sólo recomendamos al Fiscal y este al Juez. La pieza que hace falta en nuestro modelo de trabajo es la de incluir al juez en todo esto. Hace unas tres semanas, tuvimos un ofensor que rompió las restricciones impuestas, como policía le arrestamos, sugerimos que fuera a la cárcel. El juez dijo que no y él terminó asesinando a la esposa. Los jueces necesitan ser parte de todo esto, deben involucrarse en el proceso judicial.




¿Cómo han logrado establecer la relación entre policía y comunidad?
Nosotros capacitamos a nuestros oficiales específicamente en la movilización comunitaria, se tiene que trabajar en sociedad. Venimos haciendo esto desde 1990 y hemos logrado mantener la retroalimentación con los habitantes, ellas y ellos creen en el trabajo de la policía comunitaria.

¿Con esta movilización qué logran?
Restauramos la justicia, traemos al ofensor que dañó la víctima y lo ponemos a disposición de la Corte Judicial.

¿Sólo en Ontario aplican este modelo?
Sí, somos los únicos trabajando bajo este enfoque en la parte de Ontario. Son alrededor de mil 400 kilómetros cuadrados y aproximadamente 5 mil habitantes, otras ciudades quieren aplicar lo que hacemos. Le compartiré la filosofía canadiense: algunos de ustedes saben que los gansos de Canadá vuelan formando una “V”, son muchos pájaros volando juntos y el que dirige hace todo el trabajo; los otros toman ventaja, no necesitan trabajar como el que va abriendo capota. Vuela por lo menos mil kilómetros diarios, pero cuando cambia el viento, la dirigencia cambia, ese es nuestro enfoque, nosotros los policías somos como uno de gansos y todos colaboramos para prevenir esta violencia doméstica en Ontario y volamos hacia el mismo lugar.

¿Cómo registran un caso de violencia doméstica en su institución?
Tenemos un sistema computarizado, donde vemos lo que el ofensor ha hecho antes del historial que le estamos levantando en ese momento, podemos ver sus antecedentes en nuestra área de trabajo o en cualquier parte de Canadá y aún dentro de las 200 fuerzas policiales, todos nos compartimos la información.

En alguna ocasión ¿han tenido casos de policías que han cometido violencia doméstica?
Sí, como jefe policial nos aseguramos de que cada uno de nuestros oficiales viva los valores de nuestra comunidad y nuestra organización, así que al cometer un delito como este lo tratamos como cualquier otro. Tuvimos el caso de violencia doméstica, con palabras, no hubo violencia física; le culpamos, le arrestamos, le dimos apoyo a la víctima y le bajamos en escala al oficial. Esto sólo por violencia verbal y lo pusimos en la página de portada del diario, para que todos supieran. Acciones como estas hacen que la comunidad confíe en nosotros, que tenemos seriedad en estas cuestiones, consideramos que esta fue la forma correcta de hacer las cosas y ganamos confianza.


Matthew Torigian, Presidente de la Asociación de Jefes de Policía de Ontario, Canadá y Oliverio Cortez, intérprete
durante el taller desarrollado para intercambiar su experiencia sobre violencia doméstica con parte del personal de ISDEMU y otras instituciones gubernamentales.


San Salvador, 19 de julio de 2011