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Agresores Masculinos en El Salvador son encarcelados, y clase de masculinidad PDF Print E-mail

 Protesta contra la violencia contra las mujeres en San Salvador, El Salvador 

Mario * dice que solía ser una persona agresiva, dominante y arrogante. Cuando su relación terminó hace más de dos años, amenazó con publicar fotos y videos íntimos de su ex novia en un intento de recuperar el control.

No compartió las imágenes públicamente, pero sus mensajes seguían siendo un delito según la ley salvadoreña: acoso en línea, que conlleva una condena de cuatro a seis años de prisión en El Salvador 

Mario pasó seis meses tras las rejas antes de que se le diera la opción de inscribirse en un curso de masculinidad, una medida alternativa centrada en la rehabilitación.

"A menudo, una persona ni siquiera se da cuenta de que está llevando a cabo algún tipo de violencia, y en la clase, nos hacen ver", dice Mario, y agrega que las clases lo han ayudado a identificar cómo sus comportamientos pasados ​​y presentes se han convertido en tóxicos. La masculinidad, comúnmente definida como un conjunto de rasgos socialmente construidos que fomentan el dominio, la agresión y la devaluación de las mujeres.

El curso es parte de una iniciativa para reducir las crecientes tasas de violencia de género en El Salvador mediante la implementación de medidas que se centran en cambiar el comportamiento de los hombres condenados por estos delitos.


El Salvador tiene algunas de las tasas más altas de violencia de género en el mundo. El país registró 365 femicidios el año pasado. En 2017, una mujer fue asesinada cada 18 horas, según el Instituto de Medicina Legal. En un país de aproximadamente 6,5 millones de residentes, esa es una de las tasas más altas de femicidio en el mundo.

"Nosotros [los hombres] somos los que estamos creando la mayor violencia en general y en el contexto de la violencia contra las mujeres", dice Benjamin Bonilla, director de Masculinities for Peace, acortado a Mas Paz en español o Más paz, la organización con sede en San Salvador. ONG que dirige los cursos de masculinidad.

"Prácticamente, la única política pública que el Estado salvadoreño tiene para los hombres en términos de prevención de la violencia contra las mujeres es el tiempo en la cárcel", agrega.

El Salvador tiene la segunda tasa de encarcelamiento más alta después de los Estados Unidos.

Existe una creciente comprensión mundial de que los hombres y los niños deben ser incluidos en las soluciones a la violencia de género. Un informe de ONU Mujeres de 2011 recomendó que los programas para poner fin a la violencia de género extiendan su enfoque más allá de las mujeres y las niñas para contener "elementos específicos diseñados para ayudar a los hombres jóvenes a comprender que el cambio cultural debe ocurrir si se quiere romper el ciclo de violencia".


San Salvador, 29 de abril de 2019